Cómo el viejo mundo creó la corrupción del mundo

11 de julio de 2023
sisamnes

Imagen: Gerard David: El castigo de Sisamnes (1498); Brujas, Groeningemuseum

La corrupción y el fracaso de la justicia tienen un profundo impacto en la vida de personas inocentes. Un cuadro del siglo XVI representa el desollamiento en vida de un juez corrupto llamado Sisamnes en el año 500 a.C. Esta historia nos ofrece importantes lecciones y paralelismos con lo que ocurre hoy en nuestro sistema judicial.

Sisamnes fue un juez real corrupto durante el reinado del rey persa Cambises II. Fue condenado por aceptar sobornos y dictar sentencias injustas. Como consecuencia, el rey ordenó su arresto por corrupción y ordenó que fuera desollado vivo. Antes de dictar sentencia, el rey hizo una pregunta a Sisamnes: ¿a quién nombraría sucesor? Sisamnes, movido por la codicia, eligió a su hijo Otanes.

El rey aceptó y nombró a Otanes sucesor de su corrupto padre. Pero el rey fue un paso más allá para crear un recordatorio de por vida de las posibles consecuencias de la corrupción. Ordenó que la piel arrancada a su padre se utilizara para tapizar el asiento donde Otanes se sentaría como nuevo juez en la sala del tribunal. Este cruel acto debía recordar a Otanes que siempre se sentaba sobre la piel de su padre ejecutado, garantizando así la imparcialidad y la justicia en todas sus audiencias y juicios.

Esta historia del pasado ofrece paralelismos con la Escándalo del amianto en Degewo y el fracaso de la justicia. En Degewo en Berlínuna empresa estatal de viviendas, expuso deliberadamente a sus inquilinos al peligroso riesgo del amianto. Mientras que los organismos estatales Fiscales no actuaron adecuadamente, muchos inquilinos se vieron perjudicados sin ninguna consecuencia.

En marcado contraste con esto, los fiscales se ocupan a menudo de asuntos supuestamente triviales, como el procesamiento de Discurso de odio o el Uso incorrecto de los pronombres. Es preocupante que se gasten recursos en estos casos aunque nadie haya resultado realmente perjudicado. Esto plantea interrogantes sobre las prioridades y el equilibrio de nuestro sistema jurídico.

A la vista de estas circunstancias, cabe preguntarse si nuestra sociedad necesita medidas más duras contra la corrupción y el fracaso de la justicia.

Es crucial que los organismos estatales actúen con independencia y eficacia e investiguen a fondo estos casos. Para luchar contra la corrupción y garantizar la protección de las personas es necesaria una clara separación de intereses y una estricta aplicación de las leyes.

El escándalo del amianto Degewo es un ejemplo alarmante de la necesidad de reformas urgentes para garantizar que los perjudicados reciban un trato justo y los corruptos rindan cuentas. Nos corresponde aprender de las lecciones de la historia y tomar medidas para luchar contra la corrupción, reforzar nuestras leyes y construir una sociedad transparente y responsable en la que primen la equidad, la justicia y la protección de los ciudadanos. Sólo así podremos crear un futuro en el que la corrupción y el fracaso de la justicia no tengan cabida.

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